Crónica de Esteban Vallín – Rallye de Ourense

“Adamche”

Así debería llamarse nuestro escueto Opel si hubiéramos seguido la tradición de Lalao Reverter adaptándole un motor de 911 en el maletero, a imagen y semejanza del fabuloso Alpinche. Y quizá el propio Estanislao, si hubiera estado aquí siguiendo el rally y los tiempos de los R2, podría haber pensado que así era, que le habíamos copiado la idea de su mítico artefacto. Pero no, no hemos imitado el arquetipo del gran visionario ourensano, las razones de las diferencias entre los R2 en el rally de Ourense son otras que, sinceramente, desconozco, y lo que es peor, me dan bastante igual, más o menos. Peeeeeero, vamos a analizarlo en detalle entre todos.

Ourense no es nuestro rally, al menos no lo era. Nuestra tradición en él hasta 2015 era nefasta, tanto la mía como la del Tiziano Siviero de Labarces. En mi caso se resumía mi historia en volver siempre teléfono en mano buscando las piezas rotas para las diferentes averías que tuve. Y en el caso de Borja, se resumía en que el domingo a la hora de marchar no sabía si tirar hacia Vigo, Lugo o Benavente, porque, después de las vueltas dadas en el correspodiente botijo entrecanaleño, ya no recordaban hacia donde estaban mirando. Pero el año pasado la racha cambió, y, visto lo visto, no fugazmente.

Llegamos el Miercoles temprano, y dedicamos la tarde a la soporífera labor de repasar todos los videos del 2015 con las notas, para ir corrigiendo en ellas todas las anotaciones nuevas que ahora usamos, la mayor parte de ellas destinadas a mantener la linea del Darth Vader del Altipiano Italiano. Tres horas y media en la habitación del hotel cara al ordenador, con el culo pegado en una silla sintética, no es la mejor manera de pasar una tarde en Ourense, al menos no lo es para la piel de la parte trasera del Fémur (al fiinal conseguimos despegarnos de ellas para ir a cenar). Pero el esfuerzo tenía su por qué, su Why, su pourquoi, su varför. Y ése no era otro que el disponer de las notas de la mayor parte posible del rally listas para los recos, quedando por anotar sólo los dos tramos nuevos. Gracias a ello, conseguimos una jornada de entrenos tranquila, descubriendo la nueva e inédita versión de Toen, que pasó por derecho propio a ingresar en la lista de mis tramos favoritos del nacional, rápida, técnica, difícil.

Viernes de shake en agua, y un par de repartos de pedidos con la furgo por un polígono por la tarde. Y listos para el sábado comenzar las hostilidades.

Peroxa es difícil, mucho. Pero no tanto. Y la primera pasada estaba delicada, húmeda. Pero no tanto. Mi sensación al terminar el tramo era que no habíamos corrido mucho, conservando demasiado en las zonas húmedas. Pues no. No me entero de una. Un estacazo en toda regla, no me digáis por qué, no tengo la menor idea. no sólo por las diferencias con los R2, sino porque incluso conseguimos hacer scratch en 2RM, por delante de Iceman Díaz, los Clios, etc.

Ese tramo resume un poco el rally, 7 scratch en 11 tramos, y una diferencia cómoda con Silva y aburrida con nuestros rivales habituales. Lástima que en los tramos de la tarde era imposible mantener la posición en la general con los R3, pasando en el último tramo de séptimos a décimos, a pesar de haber bajado de nuevo el record de R2 en el Cañón que ya habíamos superado en la primera pasada.

Las razones de por qué en un rally nos peleamos al segundo con diferencias insignificantes y en éste o en Córdoba nos separamos de los rivales con soltura las desconozco completamente, pero tengo la sensación de que nosotros vamos al mismo ritmo en todos los lados, no creo que corramos más en un rally como éste.
Podríamos pensar en el conocimiento del terreno, pero tampoco: casi todos los rallys este año han tenido tramos inéditos y en ellos la tendencia es la misma que se va dando en cada rally, si es un rally muy reñido el tramo nuevo también (Valdoviño en Ferrol por ejemplo), y si es un rally cómodo el tramo nuevo también (Toen en Ourense). La adaptación del coche a los tramos no puede ser la razón tampoco, porque desde que llevamos los reglajes mágicos de Mary Poppins esto va como un tiro en todos lados. En fin, que no sé por qué pasa esto. Pero lo que sí se es que nuestra forma de trabajar y preparar las carreras da resultados en todos los rallys, es el camino a seguir. El campeonato está ya a tiro, por eso hay que dejar de pensar en él y pensar sólo en el Princesa.

Pero, como hemos visto toda la temporada, cada carrera es única, y debemos recordar que en el Rally Princesa de 2015 nuestros rivales nos pusieron la cara del revés. Manuel, Gelín, Victor, todos nos zurraban. Nos salvó el resultado correr el segundo día por el tramo en el que aprendí a andar en triciclo. Eso quiere decir que es hora de reducir los 10 cm de altura que hay desde nuestros zapatos al suelo desde que llegamos de Ourense, y ponerse a trabajar, a tragar onboards del rally de 2015 como si no hubiera un mañana, de buscar por donde no íbamos bien colocados, de buscar por donde íbamos una marcha menos, y hay que hacerlo ahora, para que cuando llegue septiembre rindamos al nivel que debemos de rendir. Y, en los ratos que nos sobren, también vender papel higiénico, alguna lechuga y yogures. Y ya, sólo si me dejáis, en un ratín que me quede encender el ampli y tocar alguna de Joe Satriani, Gary Moore o Mike Oldfield! 😉

Buen verano a todos!!!

Nos vemos en el Princesa.

P.D: No quiero terminar la crónica sin dedicarla. Esta crónica, alegre como a él le gustaban, va dedicada a la memoria de Juan Ignacio Díaz. Juani era “nuestro” comisario técnico, de todo el Cera, desde hace mucho tiempo, y un gran gran tipo que hacía más agradables las carreras a los que nos cruzábamos con él. Y se ha ido muy pronto. Mucho. Para él van estas lineas, y nuestros pensamientos en las próximas carreras, las primeras sin Juan.