SOBREVIVIR EN TIEMPOS DE GUERRA

Crónica del Rally de Ferrol 2016 por Esteban Vallín
 
 
La historia del ser humano está plagada de guerras y batallas de todo tipo, pero con algo en común, para los que tenían que ir a luchar, la victoria era volver a casa de una pieza. Traslademos eso a nuestro campeonato de cabecera y de ese silogismo saldrá nuestro querido Rally de Ferrol.
 
Lo explico: En Ferrol, lo primero que hay que hacer para conseguir un buen resultado es mantenerse en la carretera. “Como en los demás”, pensaréis. Sí, pero aquí algo tan obvio se torna harto complicado en ocasiones.
 
He odiado este rally durante muchos años, pero ahora ya no se si lo quiero o lo aborrezco. Creo que empieza a ganar la partida la atracción al odio. Por un lado es una pesadez de cruces constantes y sin sentido, barro, pozos y gravillas en unos tramos más bien sosos. Pero por otro, ese intento constante de sacarte de la pista que tienen sus carreteras supone un desafío que cada año me motiva más, y terminar esos tramos a buen ritmo da una satisfacción y un subidón que en otros lugares no consigo, al menos de día 😉
 
Pero a fe de ser justos, este canalla me ha dado más cornadas que ningún otro rally, casi todos los años me voy de la Villa de Don Claudio con algún pitonazo, tiremos de hemeroteca:
 
2006: Fermín y yo prao alante en el tramo de Ferreira, buscado la portilla para salir, que la encontramos.
 
2009: En full attack intentando que el Rey no se me escapara trompo y pitonazo de un árbol, 20 seg. perdidos.
 
2013: Trompo, tres setos de un pobre señor arrancados y defensa trasera rota (se escaparon 5 gallinas).
 
2014: Aleta doblada con un árbol en Irixoa y tres minutos y medio enganchado en una cuneta de Ferreira hasta que el público nos sacó.
 
2015: Trompo con besito al talud y el Adam babándose por la comisura de los labios como recién salido del dentista.
 
En fin, ya véis el historial, al que podemos sumar grandes momentos de algunos amigos y rivales, como un doble tirabuzón invertido con los extintores volando que fue capaz de lograr el gran Eloy Entrecanales con nuestro Odri en su interior, o la pirueta entre Miguel Arias y Raul Ivan Alvarez, techo con techo, más digna de la natación sincronizada que de carreras de autos.
 
Pero claro, todo este historial lo que hacía era motivarnos a Borja y a mí más que arredrarnos. Además veníamos de un muy buen rally Sierra Morena, lo que, unido a lo agusto que nos encotramos con nuestro Adam, nos hacía creer que teníamos todas las armas para vencer a este ruin evento.
Con nuestras pilas cargadas a tope comenzamos a dar nuestros primeros capotazos en el shakedown. Y para que quedara claro que no estábamos en un rally cualquiera… prao alante. Que raro! Una gravilla mal cogida y el Adam dando saltos por la cuneta, pero una cuneta limpia, que solo tenía hierba, así que primera excursión ya antes de comenzar pero coche indemne, pintaba bien.
 
Con la llegada de la tarde comenzaba la carrera, con tiempo cambiante y dudas en la elección de gomas, pero dudas que al final no tuvieron trascendencia porque todos optamos básicamente por la misma monta. Y la carrera empezó más o menos como yo preveía, un toma y daca con Manuel MoRa Bikes, aunque con Angel, Blach y los locales algo más lejos de lo que yo imaginaba. Finalizamos el día delante por una miaja, un sinoes, un pumbaydale, un ná. Todo en el aire para que, el sábado, Monfero y el infame Irixoa dictaran sentencia.
 
Monfero no nos fué bien, o, mejor dicho, le fué mejor a MMR, que nos ganó las dos pasadas. Así que apostamos todas las fichas del casino a Irixoa. En la primera pasada, la salida de pista del vecino nos neutralizó, pero no obstante habíamos perdido algunos segundos intentando hacer 360 grados un cruce de 180, y claro, no sale. Pero aún con la neutralización, algo me empezó a oler mal, parecía que el pedal del miedo no estaba lo recio que debería a partir de mitad de tramo. La historia estaba clara, pasón de temperatura. El trazado estrecho y lleno de grava del tramo obligaba a ir todo el tiempo sobre el izquierdo, eso y los 30 km eran demasiado para el líquido. Efectivamente comprobamos como el exceso de calor había provocado una leve fuga en la pinza derecha que manchaba la llanta. Nada preocupante, no afectaba al comportamiento de los frenos, pero si servía de advertencia: en la segunda pasada nos íbamos a quedar sin pedal.
 
Pero como en el segundo Monfero Manuel nos aplicó a base de bien, Irixoa 2 había que hacerlo atacando, no había más remedio, al menos lo que durasen los frenos. Y así fue, algún sustillo que otro en la primera mitad de tramo, atacando mucho, y todo perfecto hasta el km 24 más o menos, en donde empezó a venirse abajo el pedal. de ahí a meta bajamos el ritmo, bombeando en cada frenada, pero conseguimos llegar con algo de freno, y no muchos segundos perdidos. Cuando me enteré lo sucedido con los frenos de Manuel no me sorprendió, fué un problema recurrente en un porcentaje enorme de coches en ese tramo. Increiblemente el rally se había puesto de cara a un tramo de finalizar, con 45 segundos de ventaja para 9 kms, y la pinza de freno derecha pidiendo a gritos una Indasec Maxi (5,49 de oferta en el Minymas de Colunga… ahí lo dejo) Por supuesto, este último no fue el tramo que más ataqué en esta vida.
 
Gran rally para todos nosotros, sobre todo porque confirmó que el Adam va tremendamente bien en cualquier circunstancia y tramo, porque nuestro equipo merece esto y más, y porque nos ayuda a acercarnos al de Grao en puntos netos. Siguiente batalla Santander… qué ganas!!!
 
Nos vemos allí
 
Poneos altos! Que en el Equipo Red Opel Motorsport ya sabéis que no somos mucho de levantar…
 
Un saludo
 
Esteban Vallín